Rubén Uribe Arcila ocupa un lugar significativo en la historia de la Gran Logia del Departamento de Antioquia y en la vida cívica e intelectual de Medellín durante una de las etapas más complejas del siglo XX colombiano. Su figura se proyecta desde varias dimensiones complementarias: la del médico comprometido con su tiempo, la del dirigente masónico que asumió la conducción de la Orden en momentos de consolidación institucional y la del ciudadano que participó activamente en los debates culturales y políticos de su entorno. Su trayectoria permite comprender cómo la masonería antioqueña se articuló con la vida social, cultural y democrática de la región en los años treinta y comienzos de los cuarenta.
Como médico, Rubén Uribe Arcila ejerció su profesión en Medellín con reconocimiento público. Su consultorio, ubicado en un sector central de la ciudad, fue un espacio donde confluyeron no solo pacientes sino también intelectuales, artistas y dirigentes que reflexionaban sobre el rumbo social y político de Antioquia. En una época en la que el médico era una figura de referencia moral y social, Uribe Arcila encarnó el ideal del profesional ilustrado, atento a los problemas colectivos y dispuesto a vincular su saber científico con una visión humanista de la sociedad. Su ejercicio profesional estuvo marcado por un sentido de servicio que trascendía lo estrictamente clínico y que se proyectaba hacia la preocupación por el bienestar general y la dignidad humana.
Esa vocación de servicio encontró en la masonería un cauce natural. Vinculado a la Gran Logia del Departamento de Antioquia desde sus primeros años de vida institucional, Rubén Uribe Arcila asumió responsabilidades que lo llevaron a ocupar el cargo de Gran Maestro en dos periodos especialmente sensibles para la Orden: de 1935 a 1937 y nuevamente de 1939 a 1941. Estos años coincidieron con la etapa inicial de afirmación de la Gran Logia, fundada en 1934, cuando era necesario dotarla de estructura, prestigio y presencia pública en un contexto social marcado por tensiones políticas, resistencias ideológicas y un ambiente de fuerte polarización.
Durante sus periodos como Gran Maestro, Rubén Uribe Arcila contribuyó a fortalecer la organización interna de la Gran Logia, a afirmar su legitimidad y a sostener los principios de libertad de conciencia, fraternidad y tolerancia en medio de un entorno que no siempre fue favorable a la masonería. Los años treinta fueron tiempos difíciles para las obediencias masónicas en Colombia, sometidas a campañas de descrédito y a presiones provenientes de sectores conservadores. En ese contexto, el liderazgo de Uribe Arcila se caracterizó por la prudencia, la firmeza doctrinal y la defensa de la masonería como una escuela de civismo, ética y compromiso social.
Su Gran Maestría no se limitó a la administración interna de la Orden. Bajo su conducción, la Gran Logia mantuvo una presencia activa en la vida simbólica y cultural de Medellín, participando en ceremonias que subrayaban el carácter humanista y universal de la masonería. Un episodio rescatado en la memoria histórica es su papel en la dirección de las honras fúnebres masónicas realizadas en 1935 en memoria de Carlos Gardel, quien falleció en Medellín el 24 de junio de ese año, acontecimiento que alimento la posible pertenencia de Gardel a la Masonería.
Paralelamente a su labor masónica, Rubén Uribe Arcila desarrolló una activa participación en la vida política e intelectual de Antioquia. Fue uno de los animadores del movimiento conocido como La Izquierda Nacional (LAIN), surgido a finales de la década de 1930 como una corriente crítica y renovadora dentro del panorama político local. Este movimiento reunió a profesionales, pensadores y artistas que buscaban una opción distinta al liberalismo tradicional, con una marcada preocupación por la justicia social, la educación y la modernización cultural. En 1941, LAIN logró representación en el Concejo de Medellín, y Rubén Uribe Arcila ocupó un escaño desde el cual participó en los debates sobre el desarrollo urbano y las políticas públicas de la ciudad.
En este ambiente intelectual se forjó su relación con Pedro Nel Gómez, uno de los artistas más importantes de la historia cultural de Antioquia. Ambos compartieron espacios de reflexión y acción, y coincidieron en la idea de que el arte, la política y el pensamiento crítico debían ponerse al servicio de la transformación social. La relación entre Uribe Arcila y Pedro Nel Gómez ilustra la estrecha conexión que existió en aquella época entre la masonería, los círculos intelectuales y los proyectos culturales de orientación social, en los que se buscaba dignificar al ser humano y ampliar los horizontes de la vida democrática.
El legado de Rubén Uribe Arcila debe entenderse a la luz de los tiempos difíciles que le correspondió vivir y liderar. Su paso por la Gran Logia del Departamento de Antioquia coincidió con años de confrontación ideológica, con el ascenso de nuevas corrientes políticas y con el progresivo deterioro del clima de convivencia que desembocaría, años después, en episodios de violencia nacional. En ese contexto, su actuación como Gran Maestro representa un esfuerzo sostenido por preservar la estabilidad institucional de la Orden, mantener encendidos sus principios y proyectar una masonería comprometida con la razón, la ética y la fraternidad.
Hoy, la memoria de Rubén Uribe Arcila forma parte del patrimonio histórico de la Gran Logia del Departamento de Antioquia por lo cual su retrato pasa a integrar a partir de 2026 parte de la galería de Grandes Maestros, dejando así plasmado su recuerdo y legado para la posteridad. Su vida resume el ideal del masón que integra el saber profesional, el compromiso cívico y la responsabilidad fraternal; del ciudadano que entiende la política como servicio; y del dirigente que, aun en medio de la adversidad, trabaja por consolidar instituciones basadas en la libertad, la tolerancia y la dignidad humana. Recordarlo es también reconocer a una generación de masones que, desde el silencio del trabajo constante, contribuyeron a dar forma a la historia moral e institucional de Antioquia.